En los últimos años, los dispositivos basados en energía (EBD), incluidos los sistemas láser, la radiofrecuencia con microneedling (RF) y el microneedling, se han utilizado ampliamente para el tensado cutáneo, la remodelación del colágeno y la reducción del tejido adiposo. Sin embargo, la interacción entre estas modalidades y los rellenos dérmicos de ácido hialurónico (AH) sigue siendo compleja y no está completamente comprendida, lo que la convierte en un área de investigación en curso.
Estudios recientes sugieren que los tratamientos con láser realizados en el período temprano posterior a la inyección pueden, en ciertos casos, inducir la degradación de los rellenos de AH, mientras que otros estudios informan un impacto mínimo o nulo. Esta variabilidad parece ser multifactorial y está influenciada principalmente por parámetros como la profundidad de colocación del relleno, el tipo y los ajustes de energía del dispositivo láser, y el intervalo de tiempo entre los procedimientos.
Desde una perspectiva fisicoquímica, los rellenos de AH presentan un comportamiento reológico dependiente de la temperatura. El aumento de la exposición térmica conduce a una disminución de la viscosidad y a un incremento de la movilidad molecular. A temperaturas más elevadas, puede producirse una alteración de la red de AH reticulado, lo que resulta en una degradación estructural y una resorción acelerada.
Además de los efectos térmicos, también deben considerarse los factores mecánicos. Los procedimientos que inducen una lesión dérmica controlada—como el microneedling, los sistemas basados en RF y la penetración repetida de agujas—pueden contribuir a un mayor deterioro del relleno, especialmente cuando el AH se deposita en el plano dérmico superficial. Este efecto probablemente está mediado por una combinación de disrupción mecánica, respuesta inflamatoria y aumento de la degradación enzimática.
Los sistemas láser completamente ablativos se asocian con una lesión térmica significativa y pueden provocar una degradación considerable de los rellenos de AH colocados de forma superficial. En cambio, los láseres fraccionados no ablativos ejercen efectos variables en función de la energía administrada, la profundidad de penetración tisular y la tecnología de reticulación del producto de AH. En determinadas condiciones, estos dispositivos pueden afectar una proporción considerable del volumen del relleno y, en algunos casos, casi su totalidad.
Desde el punto de vista clínico, la correcta secuenciación del tratamiento es fundamental. En pacientes sometidos a terapia con láser fraccionado, se recomienda generalmente retrasar el tratamiento de relleno de cicatrices basado en AH durante al menos 2 meses tras la finalización de las sesiones de láser, permitiendo la recuperación tisular y minimizando el riesgo de degradación prematura del relleno.