La probabilidad de ensanchamiento facial (es decir, una apariencia facial más amplia debido a un aumento de volumen) tras el tratamiento de relleno de cicatrices está directamente relacionada con la técnica de inyección, el plano anatómico objetivo y el volumen de producto utilizado.
En las aplicaciones dérmicas superficiales realizadas mediante técnicas de microinyección con aguja—especialmente en el tratamiento de cicatrices atróficas—el ácido hialurónico se administra en volúmenes muy pequeños y se limita a áreas específicas. El objetivo principal de este enfoque es elevar el tejido cicatricial y proporcionar soporte estructural a nivel dérmico, más que aumentar el volumen facial global. Por lo tanto, cuando se realiza con una técnica adecuada en la dermis superficial, no se espera que el tratamiento de relleno de cicatrices produzca un ensanchamiento facial.
En contraste, cuando el ácido hialurónico o la grasa se inyectan mediante cánula en planos más profundos—particularmente a nivel del tejido adiposo subcutáneo—y en volúmenes más elevados, puede producirse un aumento de volumen regional. Este tipo de aplicaciones con cánula puede dar lugar a un contorno facial más amplio o voluminoso.
En conclusión, la aparición de ensanchamiento facial tras el tratamiento de relleno de cicatrices depende principalmente del plano anatómico de inyección, de la técnica empleada y del volumen del material inyectado. Cuando se realiza con la indicación adecuada y una técnica correcta en el plano dérmico superficial, no existe riesgo de ensanchamiento facial.