El eritema post-procedimiento (enrojecimiento) es uno de los efectos secundarios transitorios más comúnmente observados tras los tratamientos de relleno de cicatrices. Debido al alto número de puntos de entrada de la aguja, puede aparecer un eritema facial difuso después del procedimiento. La intensidad de este eritema varía según factores como el grosor de la piel, el tipo de piel y la sensibilidad individual.
Desde el punto de vista funcional, el enrojecimiento no limita las actividades diarias. Los pacientes pueden continuar con sus rutinas habituales y pueden exponerse al sol utilizando protector solar adecuado, ya que no existe una contraindicación médica para la exposición solar. Sin embargo, puede generar una preocupación estética temporal.
Según las observaciones clínicas, la apariencia más marcada (severa) del eritema suele disminuir dentro de los primeros 5–7 días tras el procedimiento y posteriormente puede persistir de forma más leve. En casos poco frecuentes, el enrojecimiento más evidente puede prolongarse hasta 12–13 días. Después de la segunda semana, cualquier eritema leve residual puede disimularse eficazmente con productos cosméticos como correctores.
En conclusión, aunque la duración del eritema post-procedimiento puede variar entre individuos, es completamente temporal y no produce efectos adversos permanentes.