La apariencia hundida causada por las cicatrices puede reducirse con ácido hialurónico, haciendo que la piel luzca más lisa. La duración de una sesión puede ser de hasta 3 horas, dependiendo del número, la distribución y la profundidad de las cicatrices. El dolor durante el procedimiento generalmente no supera 3–4–5 sobre 10.
El enrojecimiento y la inflamación de la piel tras el procedimiento suelen resolverse en un plazo de 7 a 14 días; en raras ocasiones, pueden prolongarse hasta 28 días. La tasa de éxito del tratamiento varía según el tipo y la profundidad de las cicatrices, así como la estructura de la piel. Puede realizarse en cualquier época del año.
Después del procedimiento, es necesario utilizar una crema antibiótica y protector solar durante 7 días. La permanencia del ácido hialurónico en el rostro puede variar según el metabolismo del paciente, enfermedades autoinmunes y los medicamentos utilizados. Estudios científicos recientes han demostrado que el tratamiento con ácido hialurónico para cicatrices de acné puede durar al menos 2 años y, en algunos casos, generar un efecto permanente.